Esta concepción del amor resulta muy congruente con la
definición que nos proporciona Finkielkraut, para quien: En muchas lenguas hay
una palabra que designa al mismo tiempo el acto de dar y el acto de tomar, la
caridad y la avidez, la beneficencia y la codicia, es la palabra amor. El
ardiente deseo que tiene un ser de todo aquello que pueda colmarlo y la abnegación
sin reservas convergen paradójicamente en un mismo vocablo. Se habla de amor en
el caso de la apoteosis de la preocupación por uno mismo y también en el caso
de la preocupación por otra persona llevada a su paroxismo.
En la época actual, caracterizada por los avances de una tecnología sin precedentes, el filósofo italiano Humberto Galimberti va a sostener una conceptualización del amor muy diferente a la propuesta por Fromm. Para ello parte de la tesis de que en la actualidad, el amor se ha convertido en el único espacio en el que el individuo puede realmente expresarse más allá de los roles que está obligado asumir en una sociedad técnicamente organizada. Esta situación es consecuencia del individualismo que prevalece en las sociedades actuales, donde se ha trastocado la moral tradicional, toda vez que las relaciones amorosas atienden centralmente a los intereses del individuo por encima de las obligaciones categóricas de una moral del deber que ha perdido vigencia.
muy buen trabajo asi se hace
ResponderEliminar