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EL AMOR SEGUN GALIMBERTI



En la época actual, caracterizada por los avances de una tecnología sin precedentes, el filósofo italiano Humberto Galimberti va a sostener una conceptualización del amor muy diferente a la propuesta por Fromm. Para ello parte de la tesis de que en la actualidad, el amor se ha convertido en el único espacio en el que el individuo puede realmente expresarse más allá de los roles que está obligado asumir en una sociedad técnicamente organizada. Esta situación es consecuencia del individualismo que prevalece en las sociedades actuales, donde se ha trastocado la moral tradicional, toda vez que las relaciones amorosas atienden centralmente a los intereses del individuo por encima de las obligaciones categóricas de una moral del deber que ha perdido vigencia.

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EL AMOR SEGUN TOMAS DE AQUINO

Por su parte, Tomás de Aquino define al amor como un acto genérico de la voluntad orientado hacia el bien en general. Según este teólogo-filósofo: “Todo el que obra, obra por un fin. El fin es el bien que cada uno ama y desea, por lo que resulta manifiesto que todo agente obra cualquier acción por algún tipo de amor”. Bajo este sentido, buscamos todo tipo de fines porque pensamos que ese es nuestro bien, y en esa búsqueda incesante, el fin que buscamos es lo que uno ama. Por consiguiente, para Tomás de Aquino, el bien y el amor son una y la misma cosa.

EL AMOR SEGUN SAN AGUSTIN

San Agustín, sostuvo una concepción del amor cuyo significado es conveniente vincularlo con su pensamiento teológico. Para él, existen dos tipos de amor: el amor propio y el amor a Dios. De cada uno de ellos se deriva una forma de existencia: la terrenal o la divina. En su obra Lm Ciudad de Dios, señala: “Dos amores fundaron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio de Dios, la terrenal; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la celestial. La primera se gloría en sí misma, y la segunda en Dios”