La moralidad es el camino del bien último del hombre, sea
este natural o sobrenatural, que en fin de cuentas se encuentran ambos en la
misma ruta, aun cuando uno llegue un poco más lejos, pero en la misma
dirección. Bastaría con recordar los diez mandamientos para señalar el trazado
que, desde la racionalidad conduce a la más alta meta que está situada en el
Creador.
La inmoralidad, naturalmente, es la simple negación del todo
o de alguna de las partes que constituyen lo moral. Tendrá grados pero no se
diferenciará en cuanto manifiesta un desvío de la ruta racional o sobrenatural.
Matar, violar, mentir o idolatrar se encontraran en distintos peldaños, pero de
la misma pirámide que conduce hacia la altura de la condición humana y divina

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